Entrevista a María J. Mena, autora del poemario «Poemas ciegos»

«En Poemas ciegos abordo de forma poética las fases del ‘proceso de duelo’, de cualquier tipo de duelo»

María J. Mena, autora del libro Poemas Ciegos, nace en Madrid, quizá por ello, «no me siento de ningún lado y me adapto enseguida a cualquier lugar. Si pudiera elegir otro sitio donde nacer iría hacia el sur o a la costa. Me encanta el calor y el mar. También adoro pasear bajo la lluvia», afirma.

Así se define, así se presenta:poemas ciegos

«Soy la tercera de una familia de cuatro hermanos, lo que me ha servido de gran aprendizaje para enfrentarme a la vida. Era morena cuando nací y ahora soy rubia, de mediana estatura que adapto usando la altura de tacón adecuado a cada momento y suelo tener sentido del humor, aunque también lloro con la misma facilidad con la que río. Cuando era niña quería ser aventurera, ayudar a los demás, recorrer el mundo y creía en la magia, pero todo eso no se estudiaba en ningún lado. También la música, el teatro, el cine y el arte en general. Aprendí a tocar la guitarra y a dibujar. Me encantaba contar historias y leerlas hasta altas horas de la noche con una linterna bajo las sábanas para tortura de mi madre.

Cuando comencé a crecer pensé que mi camino era “ser misionera” e ir a algún país de esos en los que se necesitaban manos y ayuda para hacer algo útil por los demás, pero como me gustaban los chicos (bastante, para qué mentir), opté por no ser tan drástica y buscar alguna carrera que se pareciese algo a mi sueño. La sangre me daba miedo, así que descarté la rama sanitaria. Sopesé, después, periodismo, magisterio y derecho. Aún no sabía que el trabajo social existía. Cuando lo supe, me matriculé sin dudar.

Por motivos familiares, mas relacionados con la independencia que con otra cosa, empecé a trabajar pronto, también porque tras mi primer trabajo, descubrí que tener mi propio sueldo me aportaba mucha libertad. Así que desde los 18 años compaginé, y luego he continuado compaginando durante muchos años, estudios y trabajo, ya que tiempo después cursé una segunda carrera y algún otro curso de idiomas o de especialización. Reconozco que mi profesión me ha dado muchas alegrías y también tristezas. En ocasiones, has de hacer de “tripas corazón” y presenciar muchas situaciones terribles o injustas, para las que no suele haber respuesta, por lo que tienes que hacer frente a la frustración diariamente.

He tenido grandes amores y desamores y no me quejo ya que creo que a mi edad he vivido ya unas cuantas vidas. Tengo dos hijos maravillosos, un niño y una niña, que aún son pequeños y a los que me encanta ver crecer.

Me gusta mucho la naturaleza y viajar y sé que, algún día, abandonaré mi ciudad para vivir en algún otro lugar más amable.

Desde hace algún tiempo he comenzado a tomarme la escritura en serio, de ahí, mi primera publicación.

Aún sigo creyendo en la magia».

 

¿Qué es para ti Poemas ciegos?

Poemas Ciegos es para mí, en realidad, un pequeño libro de historias o relatos poéticos que están organizados en torno a las fases de lo que se denomina el “proceso de duelo”.

Por duelo se entiende el momento en el que se sufre una pérdida. Esta pérdida puede ser de cualquier tipo, desde el fallecimiento de un ser querido, hasta el deterioro físico o psíquico por motivos de salud o por el avance de la edad o como consecuencia de un desamor. Superar estos dolorosos momentos supone un proceso más o menos largo que no resulta sencillo. Tiene unas fases (diferentes según cada teórico), pero que podrían resumirse en cinco: negación, ira, negociación, dolor emocional y aceptación. Como se deduce por sus nombres todo comienza con la incredulidad, pasa por la rabia, después por la aceptación de la realidad, más tarde por el dolor que produce esa pérdida y, finalmente, por la inevitable tolerancia.

En Poemas Ciegos abordo esas fases de forma poética denominándolas: Calles, Abandonos, Tránsitos y Vuelos. Dentro de cada una de ellas hay poemas que encajan con casa fase, aunque algunos están a caballo entre una y otra, ya que la poesía, como la vida, no es un compartimento estanco. Al final, aparece un largo poema dialogado denominado Vuelo, que acompaña el adiós al dolor y abre la puerta a lo nuevo. Finalmente, tras ese vuelo, se vuelve a transitar la vida ya sin lastre y con un aprendizaje que es muy valioso y nos sirve para enfrentarnos de nuevo al mundo. Ese aprendizaje queda plasmado en el verso que cierra el poemario y que sin nombre alguno comienza con un simple

Confiar en la sencillez de una mirada…

El secreto de todo el poemario se esconde en esos sencillos versos y en la palabra confiar. Porque todo consiste en eso. En volver a confiar en uno mismo y en lo que nos rodea. He querido dedicar ese breve poema, desde la humildad, a todos los que sufren o han sufrido pérdidas o a los que están en ello, como un susurro a la esperanza y a la vida, que es luz, pero también sombra y que se ha de aprender a transitar, con todos sus matices y tonalidades.

Me ubico quizá en un punto alejado del mal uso que se está haciendo de la psicología positiva en la actualidad, ya que estamos recibiendo constantes mensajes en los que parece que ser feliz es una obligación que nos compete de forma individual. Creo que no hay que olvidar que la felicidad y la tristeza van de la mano y, que como tal, hay que experimentarlas. Hay que soltar lo negativo, sí, pero cuando se está preparado para ello. La tristeza no es un estado negativo, siempre que sea algo temporal. Experimentarla, es necesario a veces, para afrontar la existencia desde la madurez emocional.

¿Cuáles son los temas que subyacen o son más recurrentes en tu producción poética?

Suelo traer conmigo la cotidianidad de la vida. Reflexiono sobre el amor, el desamor, por ej. y sobre la sociedad en la que vivimos cada vez más individualista y aséptica en su relación con el otro.

El escritor en prosa se esconde tras los personajes y la ficción. El poeta se expone y muestra lo más íntimo. ¿Te ha supuesto mucho esfuerzo o pudor exponer a la vista del público tus poemas?

Antes de publicar Poemas Ciegos me consideraba escritora embrionaria de relatos breves. De hecho, el relato me encanta. La poesía la escribía en la intimidad. Era algo muy mío que me servía también para evadirme del relato y de sus normas. Me permitía expresar sentimientos, volar. Quizá por eso mis poemas se entienden bien. Nunca pensé que saldrían del terreno de la intimidad y que se publicarían. Bueno, en realidad no estaba segura de que nadie se interesara por lo que escribía y, entonces, apareció Toni Alcolea y la editorial Olé Libros y me dijo que sí y que mis pequeños y modestos versos de Poemas Ciegos iban a ver la luz en forma de libro. Recuerdo ese día como en una nube. Ese pequeño gesto lo cambió todo. Ahora, no me arrepiento de que eso mío tan personal esté en un libro. De hecho, estoy recibiendo mensajes de lectores tan hermosos, que aún no me lo creo. Así que, solo por eso, todo esto ha merecido la pena.

El título Poemas ciegos es muy original. ¿Nos cuentas el motivo de este título?

Tiene tres razones para llamarse así, Poemas Ciegos. La primera es la relativa la amor y la ceguera que conlleva ese sentimiento. El amor hace que veamos al otro solo en su plenitud y eso, no es malo, todo lo contrario. Que alguien vea y ensalce nuestras virtudes es lo que hace que queramos ser mejores.

Por otro lado, el duelo en sí mismo, también tiene ese efecto, hasta que se llega a la última fase. Igual que se está “ciego de amor” el dolor produce ese mismo resultado.

Finalmente, hace alusión a la frialdad del mundo en el que vivimos que cada vez está mas ciego frente al dolor ajeno. A esto ayudan las premisas a las que nuestra sociedad se aferra cada vez más sobre la necesidad de ser feliz. Por ello, he querido enviar mi humilde mensaje. Uno puede ser feliz, pero si hay dolor a tu alrededor ¿puedes serlo totalmente?, ¿no es una postura egoísta? Creo que no debemos olvidar al otro en nuestro proceso de desarrollo y que hacerlo es un error. Si vivimos como seres individuales y fríos corremos el riesgo de generar una sociedad completamente deshumanizada con el peligro que eso conlleva.

¿De dónde sacas el tiempo para escribir? ¿Tienes alguna hora del día o momento del día en que te inspires más?

La verdad es que esto lo llevo un poco mal. Me encanta escribir y no puedo dejar de hacerlo, pero tengo muy poquito tiempo ya que trabajo y tengo dos niños pequeños. A veces escribo una simple frase que se me ocurre en el metro o autobús, donde me pille. Apunto una o varias ideas y luego cuando tengo un ratito, que suele ser de noche (a veces robándole tiempo al sueño) la desarrollo. He llegado a escribir algún verso en el margen del libro que me estoy leyendo, en una servilleta, en un folleto publicitario y hasta en un ticket de un restaurante.

¿Eres de los que el poema les surge de repente o maduras un tema y creas a partir de ese tema?

Normalmente me surge de repente como consecuencia de determinados estados de ánimo o de la vivencia de alguna situación. Suelo escribirlos de un tirón. Los reviso en cuanto puedo y una vez hecho esto, los dejo reposar unos días y luego los vuelvo a releer y retocar hasta quedar más o menos satisfecha. Procuro después no volver a leerlo, puesto que lo cambiaría seguramente entero. Luego, cuando monto el libro es cuando le doy forma y los coloco siguiendo un hilo conductor, que lo hay, aunque yo no sea consciente de ello mientras los escribo.

¿Cómo valoras el boom de la nueva poesía, de los jóvenes poetas?

Creo que debemos dejarles volar, crecer y madurar. He leído verdaderas críticas hirientes sobre este tema. A mí me resulta gracioso, yo aprendí a amar la literatura leyendo libros infantiles y así fui creciendo a la par que mis gustos literarios. Estos autores le hablan a un público de su edad, que siente lo mismo que ellos y eso es bueno. Es muy bueno. Toda manifestación literaria es magnífica, mientras no se demuestre lo contrario. Lo que no me gusta es el oportunismo de algunos autores porque creo que eso es una suerte de engaño y una usurpación, pero entre los más jóvenes hay verdaderos talentos. Ya crecerán y entonces, quizá, se trasformen en genios.

Eres de los que las redes sociales son fundamentales en la difusión de la obra, de recitales…

A mí me gusta cualquier forma de comunicación. Para mí como creadora, no hay mayor satisfacción que poder ponerme en contacto con la gente que lee lo que escribo. Reconozco que me encanta para lo bueno y para lo malo. Creo que las redes son necesarias y una herramienta maravillosa para llegar a más gente, pero reconozco que prefiero el contacto personal, así que soy muy de recital o lugares de encuentro.

¿Qué esperas o qué te gustaría que pensase el lector al Poemas Ciegos?

Me gustaría que Poemas Ciegos sirviese para aquellos que lo están pasando mal y que sea una suerte de mensaje de ánimo. Para todo hay un final, aunque el camino sea largo. Además, siempre se puede pedir ayuda si ese camino se nos hace demasiado cuesta arriba, pero sobre todo que ayude a pensar que de todo se sale.

Por otro lado, me gustaría que cavilase que le acompaño en su lectura y que no está solo o sola. Que todos estamos de alguna forma comunicándonos, que todos somos humanos y hemos vivido nuestras pequeñas crisis y que es bueno hablar de ellas y poder compartirlas.

¿Tienes algún proyecto de nuevo libro en marcha?

Sí. Estoy dándole los últimos retoques a un libro de relatos, que espero vea la luz en algún momento. También es muy personal. Por otro lado, estoy escribiendo nuevos poemas que estoy recopilando para un nuevo poemario cuyo título será, si todo va bien, Poemas Sordos y que abordará las dificultades de comunicación.

También he empezado a escribir una novela, pero esto último es muy a largo plazo. De momento, ‘nos estamos conociendo’. Si salen los dos primeros proyectos, me consideraré una autora muy afortunada.

 

MICROCUESTIONARIO

20 cosas para saber más de ti como persona:

 

– Una manía: Siempre leo un poema antes de dormir.

– Horóscopo: Acuario.

– Comida preferida: Ensalada Caprese.

– ¿Algún vicio inconfesable? El amor.

– ¿Y un vicio confesable? El amor.

– ¿Cuál es tu deporte favorito? ¿Lo practicas o eres de verlo en el sofá? La natación y la practico. También monto en bici. Me gusta mucho el deporte en general. De pequeña jugué al balonmano, deporte al que debo alguno de mis achaques. También patinaba.

– ¿Mar o montaña? No puedo elegir. Me gusta todo.

¿Cómo se te ocurre el título? ¿Lo tienes antes de empezar o cuando acabas?

Depende. Poemas Ciegos surgió cuando hice la recopilación de los poemas. Salió solo. Era casi un título obvio. Con el de relatos me pasó igual, al hacer la recopilación de los relatos el libro se nombró solo. Con relación a los otros dos tengo ya el título en la cabeza antes que el propio texto.

– ¿Poesía sin métrica y rima o con ella?

Depende. Me gusta sin métrica ni rima, sin embargo, adoro los sonetos.

¿Cuándo escribes por la mañana/tarde/noche?

Suele ser donde y cuando me surge la idea o las ganas de escribir. Por desgracia, no tengo mucha capacidad de elección, pero cuando me siento a desarrollar una idea ha de ser de noche.

¿Manías en la escritura? Papel, bolígrafos… Solo necesito un ordenador. A veces con el móvil me sirve.

¿Siempre escribes en el mismo sitio?  ¿Cuál es tu lugar preferido?

El ordenador en casa lo tengo ubicado en el salón, así que imagina. Me mudé a finales de diciembre del año pasado y aún tengo mucho que reubicar. Estoy acomodando una habitación como despacho, para estar tranquila a la hora de escribir. Sí creo que es necesario estar relajada, como cuando has de estudiar. Sobre todo, no tanto para escribir del tirón, que eso lo hago en cualquier lado, pero sí para corregir lo escrito. En ese momento es necesario ser muy minuciosa.

– Autores preferidos y géneros.

Qué pregunta más difícil. Me gusta un poco todo. Adoro a Muriel Barbery, Anna Gavalda y Matilde Asensi en novela.

En cuanto al relato breve algunos ejemplos que me han sorprendido estos últimos años son Alice Munro y Nuria Barrios (que es también una poeta magnífica). Descubrí a Clarice Lispector hace poco y me encanta.

Guardo de mi etapa infantil un recuerdo maravilloso de Louise May Alcott y de su saga Mujercitas y de mi etapa adolescente y juvenil no olvido los relatos de Cristina Fernández Cubas, ni puedo dejar de lado a Daphne du Maurier y a las hermanas Brönte.

Con respecto a autores masculinos podría citar a Truman Capote, Boris Vian, Alan Poe y Dos Passos y a algún latinoamericano y español clásico como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Miguel Delibes. Me han sorprendido gratamente, en los últimos tiempos, Eloy Tizón en relato breve y Juan Gómez Barcena con su novela Kanada.

En teatro siempre, siempre, siempre, o al menos, hasta el momento me regocijaré releyendo cualquier obra de Tennessee Williams y me abrumaré con Lorca.

Cuando pierdo pie regreso a Isak Dinesen y sus Memorias de África y a Cheever.

– Fuentes de las que bebes literariamente.

En cuanto a la poesía me gusta la poesía de Lorca, Neruda, Machado y Miguel Hernández como clásicos. Con respecto a algo más actual, me quedo con Ida Vitale, Idea Vilariño, Sylvia Plath y algunos poemas de María Negroni o la Pyzarnik. Tampoco dejo de lado a Jorge Riechmann y a Juan Carlos Mestre. Reconozco que me gusta que dentro de su subjetividad, la poesía me transmita emociones o sentimientos y que acompañe a mis estados de ánimo. Cuando pierdo pie releo Fortuna de Ida Vitale.

¿Tus hobbies? Muchos. Me gusta leer, escribir, el cine, el teatro, hacer deporte, la música. También hacer manualidades y scrapbook. Viajar. Estoy redescubriendo la jardinería y me encanta.

Tu película top. Esta pregunta es difícil. Quizá Cabaret, New York, New York, La Gran Evasión o Desayuno con Diamantes. No me preguntes el motivo por el cual elijo estas y no otras. También cualquier película protagonizada por Meryl Streep.

Me gustan mucho como directores de cine los españoles Isabel Coixet y Bayona y me enamoré hace unos meses de la película Roma. Luego me enteré que su director, Cuaron, tiene un hijo con autismo y que había cometido la osadía de llevárselo a la ceremonia de los Oscar. Entonces, me enamoré también de él.

¿Estilo de música preferido y grupo o cantante? Con la música me pasa igual. Me gusta un poco todo, excepto Rosalía y el rock duro. Tampoco siento especial predilección por el reggaetón. Lo confieso. Últimamente me encantan los tangos y el flamenco. Verlos volverse algo físico y denso en forma de baile y escuchar su música a la vez es la maravilla. Es algo que se siente sale de algún lugar muy interno. De las tripas.

Con respecto a los grupos de música guardo un recuerdo especial de Queen, porque viví en Londres algunos meses después del fallecimiento de Freddie Mercury y aprendí a amar su música (era eso o morir, era Queen por todas partes), también del álbum de Camel Nude (casi un LP de culto porque lo escuchaba en casa cuando era niña).

Valores que estimas más en una persona. La honestidad, la bondad, el optimismo y el sentido del humor (no sé si estos dos últimos se pueden considerar valores, para mí sí).

¿Qué defecto te resulta imperdonable? La cobardía, el engaño, la falsedad y la envidia.