Cómo escribir un buen inicio para un libro

Como escribir un buen inicio para un libro

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Cómo escribir un buen inicio para un libro. Te damos algunas claves para ello

Cómo escribir un buen inicio para un libro. Esta es la pregunta que vamos a intentar contestarte a continuación

Escribir un buen inicio para un libro es uno de los puntos más complicados para un escritor. Un elemento decisorio para la editorial y un momento importante para el lector. ¿Cómo tiene que ser este inicio para que dé cuenta de la bonanza de la obra y al mismo tiempo incite a querer saber más sobre el libro? Responder a esta cuestión no es sencillo, pero lo vamos a intentar en este artículo.

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El inicio. Estas palabras mágicas conseguirán el prodigio de que tu libro sea el escogido, entre los miles de títulos que existen, para ser el próximo a publicar o para llenar el tiempo de un lector. Uno de los primeros retos que plantea la escritura de un libro y del que es necesario salir victorioso.

En este artículos vamos a intentar desmontar algunos de esos mitos que corren por ahí sobre el principio perfecto. ¿Cuál lo es? Cada libro tiene el suyo. En este caso, sería absurdo plantear una pócima de estas que se llevan ahora, del tipo: “Descubra cómo confeccionar un inicio magistral en 10 pasos”. Eso es imposible y nosotros, por supuesto, no lo vamos a hacer en esta ocasión. No hay facilidades, ni puntos concretos, ni cuestiones absolutas, sólo magia y seguir leyendo.

Las primeras palabras de un libro, son. una sucesión de letras con huecos, un mecanismo sofisticado de arquitectura sintáctica, una serie de visiones, de emociones y de hechos. Cómo los plantees y seas capaz de que el lector evoque haran seguir leyendo, querer más, saber más, profundizar en aquello que acabamos de empezar.

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Dicen que el inicio de un libro debe ser impactante, debe sacudir a quién lo lea, pero eso no es del todo cierto. Hay principios magníficos que no hacen nada de eso Por ejemplo, porque han conseguido que nos enamoremos en el primer párrafo del personaje principal. Se puede conseguir sólo con su descripción, con unas pocas palabras de su boca o con una simple acción de su cuerpo. Son tan curiosas las emociones que se pueden transmitir en un párrafo que no existen reglas generales para poder hacerlo perfecto. De ahí estriba su dificultad y su encanto.

Otro mito es aquello de pensar que, en esos primeros trazos, se deben dejar sin respuesta un millón de preguntas que el lector querrá satisfacer más tarde. Otra verdad a medias; puedes hacer miles de ellas. Pero si el tema o sobre lo que las planteas no tiene la combinación adecuada, el lector no querrá saber más de la historia. No siempre queremos saber la respuesta a todas las preguntas. Cuando empezamos a escribir un libro, además de buenas preguntas, tenemos que tener en nuestra cabeza buenas respuestas. Y, cuidado, eso no significa que el inicio de un libro sea lo primero que escribamos de él.

Y aquí llegamos a otro de los puntos que se corresponden con esos mitos. ¿Cuándo hay que escribir el principio de un libro? No hay reglas. Muchos escritores escriben el inicio de su obra al final de su proceso creativo. Otros según vayan inspirándose y, por supuesto, los hay que encajan en el patrón de escribir primero el inicio de su libro. Al margen del cuándo, el inicio es tan importante que requerirá muchas horas de dedicación antes de ser el definitivo. Un buen inicio requiere fuego lento y mucho mimo.

Esas primeras palabras tienen que sonar bien, enamorar, actuar como un resorte que anime a seguir leyendo.  Al igual que debe suceder al final de un capítulo. Por ejemplo, cuántas veces hemos dejado un libro en sus primeros capítulos después de empezar a leerlo con fervor. Seguro que muchas, de ahí que aunque sea una parte muy importante del libro, no es el súmmun.


Hay que quitarle hierro a esas primeras letras, perderles el miedo.
 Piensa que si tienes una buena historia, el inicio de libro puede ser bueno también. Si tienes muchos elementos jugosos, no te costará iniciar tu obra con uno de ellos. Y no tiene por qué ser el mejor, ni mucho menos.

Tan importante es lo que cuentes como cómo lo cuentas, cómo suena, cómo representa que vendrá a continuación. De poco sirven los fuegos de artificio, si luego no le ofrecemos al lector un verdadero vaivén de emociones sugeridas. Son muy peligrosos esos inicios en los que todo es impostado pero que si se sigue leyendo luego, no se encuentra ninguna de las promesas cumplidas, o muy pocas de ellas. Esos son los peores. Esos inicios consiguen que el lector siga leyendo pero, si lo que viene después le decepciona, se ocupará de no volver a caer en las redes de ese autor.

Hemos aclarados todos estos puntos y desenmascarados algunos de los mitos más comunes. Ahora te diremos que no existe una fórmula que se pueda aplicar a todos los libros. No existe una regla general en la que quepan todos los buenos inicios. Lo más importante es que una vez tengas claro qué se va a escribir y cómo se va a contar. Si es así busca una  sucesión de hechos y emociones. un sólo momento crucial, importante y evocador.

Y llegamos al meollo de la cuestión, hallamos la palabra clave: evocar. Esa es la palabra justa, la única regla de todo buen principio, debe ser evocador. Trasladar al lector a otro lado. Debe dejarle intuir la magia que se encontrará si sigue leyendo. Debe enseñarle todas esas emociones que vivirá intensamente si te acompaña y sigue escuchando todo aquello que tienes que contarle.

Cómo se crea esa evocación, buscando las palabras justas, aquellas que en su conjunto sean capaces de expresar más allá de ellas mismas. El lector debe poder hacerse una composición de lugar muy clara.  Debe vivir tan vivido lo que le estás contando que, al margen de las preguntas que plantees, querrá seguir leyendo. Querrá seguir viviendo en ese mundo que apenas ha vislumbrado. Querrá descubrirlo por sí mismo sin que nadie le haga un “spot” publicitario de él.

La máxima preocupación del inicio en un libro es que sea capaz de expresar con palabras emociones.  Lugares comunes a toda la obra. Un instante preciso que luego encajará perfectamente en el plan maestro de ingeniería que supone escribir un libro.

Puede ser que, a estas alturas del artículo, comiences a plantearte y ahora qué. Sólo podemos decir,  que esto no es todo lo que podemos contarte acerca de un buen principio. Sería deshonesto decirlo y absurdo pensarlo; ya que podríamos llenar horas y libros enteros hablando de un buen comienzo. Eso sí, esperamos que si has llegado hasta aquí lo hayas hecho con gusto. Extrayendo ideas válidas para aplicarlas a la hora de escribir tu inicio perfecto, el tuyo y el de tu obra.

Sobre todo, esperamos que tus ánimos estén pletóricos para encontrarlo. Busca la magia.

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