Ayuda para escribir. Corregir, corregir, corregir. ¿Esta es la principal función de un escritor?

¿Cómo mejora un libro con la corrección?

¿Qué importancia tiene la lectura profesional del libro?

Con estas preguntas en mente, buscamos las respuestas en este artículo.

Escuchando a Blanca Rosa Roca, responsable y fundadora de Roca Ediciones y antes directora de Ediciones B, en una entrevista en el programa La aventura del saber, de La 2 de RTVE (Minuto 35:10 del programa), decía que es necesario corregir los libros, una y otra vez, no sólo por parte del escritor que debe poner todo su empeño en ello, sino que es necesario un corrector profesional en alguna medida para poder conseguir una buena obra.

Según esta experta editorial ningún libro de las grandes editoriales sale a la luz sin que haya pasado por las manos de un editor, un profesional que corrige el estilo y se encarga de que todos los elementos que componen la obra estén en su sitio.”Un  buen autor no es aquel que escribe sino el que corrige”, dice esta experimentada editora.

Las ventajas del ciberespacio

Este es un buen consejo para todos aquellos que comienzan a escribir, está claro que con Internet ahora tenemos una gran ventaja a la hora de publicar una obra, pero lo cierto, es que si ésta no es buena, no tendrá ninguna repercusión y no se producirá el ansiado efecto boca-oreja que hace que un libro acabe siendo el más vendido sin que hayan intervenido en esta difusión grandes apuestas monetarias.

Para que un libro consiga venderse y encuentre el máximo número de lectores posibles tienen que darse una serie de hechos juntos y cada una de las variables que intervienen en él deben alinearse y aliarse para que eso suceda. Entre ellas se encuentra un buen plan de difusión, marketing, un buen booktrailer y apoyo en las redes sociales, un buen trabajo de mass media hará que una obra pueda correr como la pólvora por internet como un viral.

Pero antes de que todo esto suceda, hay muchas horas de trabajo bien empleado; una buena idea, una buena creación de la misma, un estudio de todos los factores que hacen que un libro valga la pena leerlo y después cuando ya ha salido de las manos del escritor, la búsqueda de un lector profesional, se hace imprescindible si queremos que esa obra pueda ocupar su lugar en esa cadena de acontecimientos necesarios para que tenga muchos lectores.

Un persona, por muy lúcida e inteligente que sea, cuando lleva trabajando sobre la misma obra, que encima es su creación, durante meses, llega un momento que ya no es objetiva para juzgarla, ya no puede ponerse en el lugar del lector porque la obra forma parte de ella, porque los personajes comen con ella todos los días y porque para esa persona el desarrollo de la obra es tan natural como respirar, de manera que además de la consabida lista de familiares y amigos que siempre sirven de ayuda y apoyo, es necesario encontrar a alguien que se dedica a la edición, que sea profesional y esté acostumbrado a leer con las gafas de corregir para que lea la obra y aconseje al autor la manera de hacer de ella una gran creación.

La autoridad del corrector

Esta corrección, evidentemente es muy subjetiva, es muy personal y dependerá de los gustos, formación, olfato, experiencia lectora y sensibilidad del profesional que corrija la obra, con esto no está todo ganado, eso es una realidad que hay que tener en cuenta siempre, por eso hay que elegirlo bien.

Sobre todo debe ser una persona en la que autor confíe plenamente, tanto en sus capacidades como en su forma de aplicarlas, puesto que de esta autoridad del corrector dependerá que sus correcciones se lleven a cabo de la mejor manera posible y así se consiga mejorar cualitativamente la obra.

Junto con la labor de corrector, el autor debe participar en esta activamente, todos lo activamente que pueda, para que mientras arregla sus cuellos de botella aprenda cómo hacerlo él solo, porque aunque con la siguiente obra necesitará alguien profesional que la corrija, seguramente que él será capaz de hacerlo mil veces mejor que lo hizo en la vez anterior y porque su papel como escritor fundamentalmente es de corrector. Corregir, corregir y corregir será su tarea más importante si quiere dedicarse a escribir.

Una tarea cansada pero productiva

Soy consciente de lo que supone corregir un sin fin de veces una misma obra, el esfuerzo supremo que hay que hacer para que estas sucesivas lecturas sean efectivas y consigan alinear los astros a favor del texto; es necesario un ejercicio de olvido, de posicionamiento y de renovación continua para que esta fase, la más trabajosa de todo el proceso, sea productiva.

Me pongo en la piel del autor, y sé que es difícil, cuesta, es pesado y cansado hacerlo, por eso, muchas veces aconsejo meter la obra en un cajón en una temporada, del hartazgo de su autor dependerá la extensión del tiempo, porque para hacerlo bien hay que respirar, comer de otras influencias y vivir, después de una temporada con la obra en dique seco se leerá con otros ojos, más expertos y sabios. Aún así, seguirá necesitando de la mano de alguien que la audite en alguna medida.

Porque la idea que tienen algunos de que corregir una obra le quita frescura no puede ser más errónea, puesto que es en las relecturas donde se pule el lenguaje para que este consiga la plasticidad optima para expresar exactamente aquello que se quiere comunicar, una palabra incongruente con un determinado personaje, una pérdida del espacio en un momento determinado, un extravío del tiempo y adiós al universo mental del lector. Y una obra que podría ser maravillosa se convierte en papel mojado. Nunca es demasiado y es que como dice David Torres en su última novela, Todos los buenos soldados: “Fue entonces cuando comprendió que la sencillez es lo más difícil de todo. Ya no buscaba sentir algo a través de las palabras, sino decir con palabras lo que sentía”. (Pág.20) Y la sencillez, es esquiva y difícil de conseguir, pero necesaria para un libro, cuya principal función es transmitir de la manera más rápida y directa posible aquella idea que lo trajo al mundo.

 

 

Un comentario de “Ayuda para escribir. Corregir, corregir, corregir. ¿Esta es la principal función de un escritor?

  1. Cesar Monsalve F dice:

    Estoy en el momento comentado,corrijo,corrijo,corrijo y a veces no doy con lo que busco,necesito ayuda,no escribo novela,mas bien historia y ensayos.La novela primera, apenas esta en la febrica .

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.