Lo que se dice de… ‘Notas para no esconder la luz’, de Faustino Lobato

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Faustino Lobato…. y se hizo la luz.Faustino Lobato

Notas para no esconder la luz es el último poemario que ha publicado Faustino Lobato (Olé Libros, 2019) y que está recibiendo las mejores críticas por parte de escritores, conocedores de su obra y críticos literarios. Un libro que merece el reconocimiento público del que está siendo objeto y que cuenta con la inestimable colaboración de Santiago Méndez, autor del prólogo, y de Enrique Castañer, autor de la obra pictórica de portada.

Estas son algunas de la voces más reconocidas que han hablado sobre él: Jesús Cárdenas, José Iniesta, Mª Ángeles Lonardi, José Luis Morante, Manuel Pellecín, Carmen Salas del Río, Luis Miguel San Martín, Miguel Veyrat, Magda Villa y Pedro Villar.

JESÚS CÁRDENAS. Reseña en Culturamas. 12-08-2020

Extracto. Lee aquí la reseña completa: Reseña de «Notas para no esconder la luz», de Faustino Lobato

«Sobrecoge la luz que busca el centro de uno mismo. Es fácil que el cuerpo que persigue la luz halle un foco luminoso; en cambio, el espíritu, como suele acompañar al cuerpo, le cuesta dar con la médula. Cuando el cuerpo escarba desde la cotidianidad la luz parece errante. Es lo que se conoce desde Jung como símbolo arquetípico, ya que parte de experiencias humanas universales. Desde las Sagradas Escrituras la luz se considera un símbolo espiritual, de orden y armonía, de la trascendencia del ser al fin: según la Biblia fue el primer elemento creado extraído de la sombra. Como es sabido, fuente de inspiración en San Juan de la Cruz y, más tarde, referente en la obra del último Juan Ramón, en poetas exiliados como León Felipe, en Claudio Rodríguez, en Eloy Sánchez Rosillo y en un largo etcétera.

Muchas de estas lecturas, de seguro, que no han pasado inadvertidas para el poeta y profesor de Filosofía, Faustino Lobato (Almendralejo, 1952), como se demuestra en su décima entrega lírica, Notas para no esconder la luz (Olé Libros, 2019), donde crea un ámbito creativo y espiritual desde donde hallar la luz interior. Como aclara en la introducción, el escritor pacense Santiago Méndez, “la luz está omnipresente en él, pero en realidad lo que está presente es la consternación del poeta frente a los juegos contradictorios en que esta lo sume”. Esto es, la luz se expresa de diferentes maneras a lo largo del día. Se trata de una poética que contempla y reflexiona el encuentro consigo mismo a lo largo de una jornada. Para el poeta la luz y su opuesto se reconcilian, como el yo y su reflejo. El lector se siente calmado porque en estas breves composiciones se transmite toda la calma y el asentimiento, ninguna inquietud latente.

En este libro de poemas nos encontramos ante una entidad bien definida por tres apartados, que comparten una estructura semejante: un “introito” (cuyos fragmentos podrán detectarse en cursiva en distintas composiciones), una cita junto al membrete del apartado, seguido de un poema en prosa, escrito en castellano y portugués, como “un guiño al hecho de ver, cada tarde, como la luz abraza las tierras del Alentejo” y un conjunto de diez breves composiciones poéticas de verso libre».

 

JOSÉ INIESTA. Presentación en la Librería Imperio de Valencia. 20-02-2020

Extracto. Lee aquí la reseña completa: José Iniesta y Notas para no esconder la luz

(…) «Notas para no esconder la luz. ¿De qué luz nos habla que no quiere esconder y que nos pertenece? Algo trasciende ahí, desde el dolor de la carne. Hemos perdido a Dios, y sin embargo un pequeño dios niño nos habita dentro cuando abrimos los ojos, se confía y nos habla al oído, nos desvela el sentido de qué viaje, nos muestra la extensión devastada por las tempestades del tiempo.

¿Quiénes somos nosotros? No somos más que una llama temblando en la noche que ilumina, hasta cuando, desde su centro la oscuridad del mundo. Nada nos queda. Nuestra única posesión es la palabra desnuda que nace del barro.

Y se hizo la luz. Y se hizo la luz al calor de las sombras, desde su hueco rotundo de universo y aguas, en el origen de la sal y la piedra desnuda, bajo el grito sin voz de las constelaciones.

Constatación de un único día que anhela ser eternidad, sucesión de las edades desde el origen hacia la muerte, vendaval de las estaciones desde una nada a otra nada. Un hombre tropezando en la roca del misterio, pasos perdidos en una tierra baldía donde solo podemos caminar y ver y constatar la luz del mundo. No más, ni menos. Desde la oscuridad, pues de allí nace, la luz nos guía hacia el sentido del existir, nombra para nosotros al mundo desplegado, pone nombre a los seres y los árboles y las coas, sabe quiénes somos y nos lo canta. Luz más adentro que nos da luz. Luz que así misma se edifica desde la confusión, que anhela construir la casa sosegada, la casa verdadera en el corazón del torbellino.

Porque tropezamos muchas veces y caemos, porque nos levantamos, porque somos balbuceo en el amor, también somos luz y música, que es lo mismo, rodando en las pendientes sin final del silencio. Todo eso he sentido yo al leer el libro de Faustino Lobato. Luz mística también sin duda, pero a ras de tierra, de andar por casa, luz desesperada. Luz que se nos da en el viaje desde el dolor a que nos sana y nos desnuda porque somos seres desvalidos, materia del asombro que alcanza su verdad.

(…)

La luz que se nos da es siempre canto y aceptación. Nada sabemos. Somos la oscuridad y la habitamos, conocemos la tristeza de la carne, pero solo cantamos la luz adentro, qué alegría, derramándose sobre la tierra y alcanzando sus cielos. Y ya llega la noche, tan callando».

Mª ÁNGELES LONARDI. Reseña en  «Luz Cultural». 11-09-2020

Extracto. Lee aquí la reseña completa: Reseña de «Notas para no esconder la luz»

«Su discurso es luminoso y trasciende. Y por último parece, ante el encuentro con la luz, hablarnos desde la inquietud que le produce llegar a la luz. “Te siento en el verso, /en el leve resplandor del instante/que escapa de las sombras, fugaz.” Y a partir de ese encuentro, el milagro se produce y ya no es posible esconder la luz. El poeta busca la palabra precisa que represente intensamente lo que se siente en presencia de esa luz y sus poemas, como canto, ensalzan la luz y conmueven.

Solo en la luz será posible la paz del hombre. En esa luz que buscamos desde que vemos la luz primera, la luz que nos permite ver más allá, alejándonos de las sombras y la incertidumbre. Faustino Lobato, en ese camino, nos ofrece este libro, con notas de su puño  y letra para hacer de la luz la candela necesaria para iluminar el camino.

Con libros como éste, el cuerpo tiembla, pero el espíritu desborda rebozando paz y luminosidad. Gracias por tu palabra fecunda y por estos versos tan  luminosos».


JOSE LUIS MORANTE. Reseña en  «Puentes de papel». 24-01-2020

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«Faustino Lobato, con estudios de Teología y Antropología, ha ido desarrollando un trayecto escritural ligado a la docencia, como profesor de filosofía. Esa circunstancia personal crea una textura humanista y reflexiva en su quehacer lírico. Así se resalta en la emotiva introducción de Santiago Méndez que explora el sustrato escritural: “La luz se impone y, a su vez, es el hilo conductor del libro. La luz incierta del alba que da contorno a las cosas, hasta ese momento oscuras. La luz externa y, sobre todo, la que vive dentro del ser humano, que es la que más interesa y, al mismo tiempo, más temor causa a Faustino Lobato”.

Como si fuese un sustrato matérico esencial, la emergente claridad exige una actitud en vela, un laborar callado de apuntes al paso en los que la presencia de lo lumínico, como precisa definición de los contornos, se hace evidente. Notas para no esconder la luz incorpora unos versos de Carlos Marzal que alertan sobre el callado milagro de lo evidente: “De tanto ver la luz hemos perdido / la recta proporción de ese milagro / que otorga a la materia su volumen”.

La percepción de ese estado natural que llega como un milagro en la amanecida nos deja entre las manos un patrimonio sensorial. Existir es contemplar, trazar límites al entorno, hacer del espacio una realidad expandida que aboca al tránsito. Invita también a mirar dentro del yo para formular esas preguntas esenciales sobre la naturaleza del existir: la luz entonces se hace símbolo, cobra un significado nuevo: es desvelo y conocimiento innominado, palabra que aflora y rompe el silencio y se hace fluir de la conciencia. Desde esa claridad que habita el ser manan también los sentimientos, ese impulso que lleva al otro y desvela el misterio del deseo. La energía entonces se hace un marco de representación de lo cotidiano, como si compusiera una extraña sinfonía que exige interpretarse con voluntad despierta.

Como una cortesía hacia el lector, Faustino  Lobato deja en cada poema una leve síntesis argumental que hace las veces de clave semántica: “Convirtió la realidad en verbo transitivo del color”. De este modo, el poema se hilvana con un espacio conceptual conocido, donde la dicción poética opta por la claridad lógica del verbo coloquial, sin hermetismos innecesarios. La experiencia lírica sostiene un diálogo entre la sensibilidad sensorial y el pensamiento, entre el fluir de la conciencia y el entorno en el que deambula el afán de lo cotidiano

(…)

Notas para no esconder la luz es un libro de sensaciones. En sus poemas, Faustino Lobato capta el leve resplandor del instante que llena la mirada con los colores de la amanecida. Más allá de lo aparente queda el espacio de plenitud y belleza, ese fecundo aporte que crece desde la emotividad y facilita el encuentro con el yo interior, que busca en lo diario claridad y esencia».

MANUEL PECELLÍN. Reseña en «Hoy Extremadura». 01-01-2020

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(…)

Buen conocedor de las Sagradas Escrituras, Faustino Lobato (Almendralejo, 1952), filósofo y teólogo, se inspira también en la luz para componer este “road movie a lo largo de una jornada”, según define el libro el prologuista. Este recorrido diurno, donde la palabra poética se sobrepone a la profética, sin eliminarla, desde la aurora el ocaso, modula líricamente las vivencias cotidianas, las eróticas incluidas.

El libro se estructura en tres partes, “Mañana”, “Mediodía” y “Atardecer”, abierta cada una con un poema en prosa, escrito en castellano y portugués, como “un guiño al hecho de ver, cada tarde, como la luz abraza las tierras del Alentejo”, interpretando que así se acerca al sabor vivo del lenguaje.

Los versos, blancos y libres, se ofrecen casi todos en composiciones breves, algunas adornadas con juegos gráficos, impresas en las páginas impares como respondiendo al lema o proclama unimembre que figura en las pares. Casi todos están dirigidos a la persona amada, el “tú” referencial cuya presencia contribuye a vencer el tedio de los días. “Musa”, el poema nº 26, uno de los mejores de la entrega, ilumina la relación: TE siento en el verso/, en el leve resplandor del instante/que escapa de las sombras, fugaz//. En la oscuridad/encuentro señales de ti/. Un mínimo de luz, tenue brillo/capaz de descubrir el misterioso espacio/que habla de ti/ y del drama del tiempo/que muestra fracaso y deseos/desaliento y pasión. (Pág. 79).

“Luz, más luz”, son las palabras últimas que se atribuyen al agonizante Goethe, autor precisamente de un curioso tratado, Teoría de los colores (1810), con el que quiso oponerse a las tesis de Newton. Con sus Notas para no esconder la luz, Faustino Lobato nos propone compartir las claves de su cosmovisión, expuestas sin pretensiones impositivas ni declaraciones dogmáticas, pero fácilmente perceptibles a través de un verbo que, contrariamente a la naturaleza de Heráclito, no le gusta ocultarse.

CARMEN SALAS DEL RÍO. Presentación en la Biblioteca de Andalucía de Granada. 25-02-2020.

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Faustino es un autor con una trayectoria  humana y poética muy espiritual, aunque este poemario creo que es el menos espiritual de todos los que ha escrito. Una espiritualidad bien conjugada con su realidad terrenal, de la que hoy nos hemos hecho cargo y hemos desgranado en este poemario tremendamente humano donde se coligan perfecta y poéticamente a tres bandas, la luz, su hijo y el ser amado, como un todo que le salva y le anima a seguir en el camino que ha elegido.

Faustino comienza este poemario con una cita de su amigo y poeta José Iniesta

«Ya somos en la cumbre lo profundo
y aquí todo caer se me hace vuelo
girando sobre el eje de la luz
olvido de mí mismo en la ignorancia
«.

que es toda una declaración de intenciones sobre la lectura que Faustino nos ofrece después: poemas donde la luz está presente a lo largo de todo el poemario, donde nos muestra como en un vídeo, lo que al poeta va aconteciendo a lo largo de un día entero. Desde la luz del alba de un nuevo día, hasta la noche, donde la luz va desapareciendo, pasando antes por las distintas fases donde en el día, la luz recorre el camino hasta alzarse en su cénit y luego descender de intensidad hasta su oriosco y desaparición total.

La luz es el hilo conductor del libro.

Inicia Faustino esta obra abriendo ante el lector la puerta del amanecer, cuando la luz, «toma su nombre». Divide pues su esctructura en tres partes:

  • TRAZA PRESENCIAS (mañana)
  • DELIMITANDO SOMBRAS (mediodía)
  • ROMPIENDO APARIENCIAS (atardecer)

(…)

Faustino camina de nuevo entre los versos, que se suceden agradables, emanando la esencia de la luz, sanando ya las heridas del día.

La luz, condescendiente con las sombras, lo mantienen en su creación poética casi diaria, diría yo, apagando el hastío de los días, ya liberados del vacío».

LUIS MIGUEL SANMARTIN. Presentación Librería 80 Mundos. Alicante. 22-02-2020

Extracto. Lee aquí la reseña completa: Luis Miguel Sanmartín y Notas para no esconder la luz

«Al hojearlo, con h, es decir, al ir pasando sus páginas con una primera intención de situarme dentro de él, me doy cuenta de que dicho título define perfectamente el interior. Y esto me lleva, como del rayo, a su estructura, uno de los fuertes de Faustino Lobato, esa arquitectura seductora que traba todas las partes del libro con actitud explicadora, con gusto y originalidad. Tan es así que cada capítulo se inicia con unas notas versificadas que irán haciendo de guía en cada uno de los poemas de los que se van componiendo las partes.

A su vez las partes principian con poemas en prosa que el autor ha querido ofrecernos de manera bilingüe, en español y en portugués, reflejando el amor a las lenguas de sus puestas de sol; lo diverso de la mirada en el conjunto del discurso.

Inaugura el volumen una cita de José Iniesta, sin duda uno de los poetas más luminosos de la actualidad, que contextualiza el ideario de este conjunto de poemas; nos dice Iniesta: Ya somos en la cumbre lo profundo,/ y aquí todo caer se me hace vuelo/girando sobre el eje de la luz,/olvido de mí mismo en la ignorancia.

Le precede un magnífico prólogo de Santiago Méndez, escritor pacense y amigo personal de Faustino, que acierta en las claves de esta más que interesante andadura, y así nos dice: Hay una búsqueda, pero no explícita. La luz se impone y, a su vez, es el hilo conductor del libro. La luz incierta del alba que da contorno a las cosas, hasta ese momento, oscuras. La luz externa y, sobre todo la que vive dentro del ser humano, que es la que más interesa y, al mismo tiempo, más temor causa a Faustino Lobato.

(…) Miramos tantas veces con los ojos vendados que ni siquiera nos damos cuenta de nuestras propias contradicciones, del incierto paraje que es la vida. El poeta Faustino Lobato camina y anota. Anhela alumbrar los recovecos de la in materia, los más temidos, los nuestros, esa sed que ni somos, un lene vapor informe si no fuese por la luz que rellena el contorno y lo muestra, lo hace caricia ante los ejes sombríos del espacio y el tiempo.

La luz es una forma de energía que ilumina las cosas, las hace visibles y se propaga de un modo infinitésimo. Así como la poética de Faustino Lobato, en la que se confunden lo experiencial, la lírica del pensamiento, la mística cercana y la participación, referida esta al concepto platónico al que recurriría Claudio Rodríguez al definirnos la poesía.

Y todo esto a través de esa amalgama sonora y colorida que significa y no es otro elemento que la palabra.

Y, ¿cómo es la palabra de Faustino Lobato?

Es limpia. Podría decir clara, pero me sale decir que es limpia, pues está desbrozada para que penetre la luz y brille con sencillez.

Es pétrea, como guijarros de un lecho por el que fluye un caudal casi insonoro, sin ruidos, con sonidos que podrían olerse en el silencio de la nada;
decir es también saber dónde callar.

Es una palabra iluminada. Iluminada por la música del verso libre, la libertad que asume y ofrece aquel que sabe lo que quiere decir.

es una palabra esencial, pues al poeta le brota renovada por la contraposición de su mundo interior; el abrazo necesario entre los espacios intra psíquicos y la realidad extra mental».

MIGUEL VEYRAT. 07-02-2020

Extracto. Lee aquí la reseña completa: Miguel Veyrat y Notas para no esconder la luz

(…)

Su poesia, de un gran valor y empuje trascental se compone, como me dice él mismo en su afectuosa dedicatoria, de «versos en la búsqueda y en el encuentro, teniendo a la luz como metarrelato». Como buen poeta es hombre generoso que abunda en epígrafes y dedicatorias a poetas y prosistas contemporáneos, entre los que se encuentran mis queridos amigos Efi Cubero, Perfecto Herrera Ramos, Juan Esparza, Daniel Albors Sellés, José Manuel Vivas y Santiago Mendez, autor de un eficaz y hondo prólogo.

La generosidad del poeta ha llegado incluso a reescribir en la «Lengua de Camoens», determinados poemas que figuran junto a los originales, en una edición de gran belleza del Grupo editorial Olé Libros, donde se utilizan las páginas pares para introducir unas notas breves ‘al margen’ y plenas de sentido, que invitan al lector desde el resto de su página en blanco a llegar hasta el poema. Poemas, que como dije antes, son de enorme valor literario y espiritual que no rechazan abordar ningún tema referido a este primate evolucionado que constituye en su eficacia reproductiva a la Humanidad, como verán nuestros amigos en el poema de contraportada que publico».

MAGDA VILLA, escritora y poeta. 02-06-2020

Extracto. Lee aquí la reseña completa: Magda Villa y Notas para no esconder la luz

(…) «Un libro sobre la luz y por qué no, sobre la oscuridad. La luz que ilumina la vida del poeta, sus sombras, su interior. (…) Todo su libro es una metáfora, una inmensa metáfora adornada con elementos bellos, con símiles, con bonitas figuras que hacen que leer su libro nos lleve más allá de este mundo tan tangible, tan hueco a veces, que nos lleve a ese mundo tan poético que tanto me gusta.

Es su alma la que escribe, es su alma iluminada por la luz del día, es su alma apaciguada al caer la tarde, es su alma con tintes de desasosiego cuando llega la noche que se alterna con esa calma que busca al terminar el día.
La luz como metáfora para ilustrar sentimientos, para exhibir su lucha consigo mismo, la luz que le acaricia y le ayuda a vivir, la luz hecha flashes, la luz esperanza, la luz como sustento de esa ilusión que quiere mantener en su vida. Y la oscuridad donde busca el consuelo de lo que la luz le ha descubierto. Esa lucha consigo mismo, esa lucha interior para comprenderse mejor como nos ocurre a muchos de nosotros que buscamos la forma de mejorar como personas.
El libro de Faustino es reflexión ante todo pero escrito de una forma bellísima, un libro que nos hace saltar de la luz a las sombras, de las sombras a la oscuridad, de la oscuridad a la inquietud y, por fin, a la paz del momento para dormir sabiendo que la luz volverá al día siguiente y volverá para hacerle muchas preguntas que él intentará de nuevo contestar».

 

PEDRO VILLAR, escritor y poeta. 04-05-2020

«Magnífico poemario de Faustino Lobato Delgado, Notas para no esconder la luz, publicado por OLÉ LIBROS, que nos descubre la luz y su ámbito íntimo como espacio vital donde habita el poeta a través de unos versos cuajados de música y de una hondura que sobrecoge».

Aquí puedes escuchar recitados los poemas 5 y 7: Pedro Villar recita Notas para no esconder la luz