Carmen Santos, Un jardín entre viñedos

Carmen Santos cuenta en esta entrevista como ha sido la experiencia de escribir su última novela, Un jardín entre viñedos

Carmen SantosCarmen Santos habla de su última novela en esta entrevista. Un jardín entre viñedos (Grijalbo) cuenta una historia de vino, amor y espinas. Durante el trayecto de la lectura de este libro se pasa de la efervescencia del París de los años 20: fiestas, gramour, lujo y belleza a la realidad de un país como España que también vivía esa década pero siempre a su manera. De la claridad a la oscuridad a golpe de tecla. Todo ello de la mano de unos personajes que consiguen enamorar y sorprender. Solange, Rodolfo, Dionisio, Marcel o Miriam son los protagonistas de esta historia llena de matices.

Carmen Santos demuestra en esta novela que no le tiembla la mano cuando debe tomar decisiones difíciles. Valiente y decidida, nos regala una historia de las que ganan a medida que se sigue leyendo. Una buena novela, perfecta para el verano, otoño, invierno y primavera. Todas las estaciones y sentimientos están contenidos en sus páginas.

Os dejo con sus respuesta y no os perdáis las que dejó en nuestro Cuestionario Proust

¿Cómo surgió la idea de escribir este libro?

De una forma muy curiosa: en otoño de 2011, mi marido y yo nos compramos una casa en Aguarón, un pueblo del campo de Cariñena rodeado de viñedos. Cuando empezamos a conocer mejor la zona y a visitar bodegas, mi marido me dijo: “Aquí tienes material para escribir una novela.” Le tomé la palabra y empecé a pensar qué tipo de historia me apetecía contar: si la ambientaría en el pasado o en el presente. Me decidí por el pasado cuando empecé a recopilar información sobre la zona y descubrí que hacia finales del siglo XIX, la comarca de Cariñena exportó durante varias décadas grandes cantidades de vino a Francia para hacer coupage, tras haber sido devastados los viñedos franceses por la filoxera. Para hacer llegar el vino a Zaragoza, desde donde era enviado a Francia, fue construida una línea de ferrocarril de vía estrecha que comunicaba Cariñena con Zaragoza y estuvo operativa hasta los años treinta del siglo pasado. Esto, unido a lo atractivos que me resultaban los “locos años veinte” desde el punto de vista sociológico y político, me animó a situar la trama en París, Cariñena y Zaragoza hacia la mitad de esa década.

un jardín entre viñedos¿Qué se van a encontrar los lectores cuando abran sus páginas?

Se van a encontrar una novela que abarca varios géneros y que, según me han dicho ya muchos lectores, les ha resultado muy entretenida y les ha enganchado. Al desarrollarse durante los años veinte del siglo pasado, posee una fuerte base histórica, pero también tiene su parte de novela romántica, hay una intriga que está presente a lo largo de todo el libro y el mundo del vino, tanto el del campo de Cariñena como el de Burdeos, desempeña un papel muy importante en la trama.

¿Cómo ha sido tu proceso creativo? ¿Por dónde comienzas a escribir un libro?

Suelo empezar recopilando la documentación, aunque para entonces ya tengo una idea general de la historia que quiero contar. Conforme voy reuniendo información sobre la época, se me van ocurriendo más situaciones que introducir en el guión. Cuando me siento a escribir, ya tengo la historia pensada y he perfilado a los personajes, aunque me permito improvisar sobre ese guión si se me cruza en el camino alguna idea interesante.

¿Qué es lo que más te ha costado de esta novela?

Escribir la parte que habla del Desastre de Annual. Me resultó muy difícil relatar el matadero en el que quedaron atrapados tantos jóvenes españoles, cuyo único delito fue pertenecer a familias demasiado pobres para pagar por librarles de ir a Marruecos, como sí hacían los pudientes por sus hijos. Se me ponía la carne de gallina mientras describía las calamidades por las que tuvieron que pasar.

¿Cuál es tu personaje favorito? ¿Por qué?

Me resulta difícil elegir un personaje favorito entre todos. Como esta novela es más coral que otras, todos los protagonistas se hicieron su hueco en la historia. Sí puedo decir que conforme escribía, me fui encariñando especialmente con Marcel y con Dionisio. A su manera, los dos conquistaron más espacio del que había previsto para ellos en un principio.

¿Qué te gustaría que pensara el lector después de leer el libro?

Siempre digo que me gustaría que los lectores sientan pena al acabar el libro, porque eso indicaría que se han sumergido en su atmósfera, han vibrado y sufrido con los personajes y se han quedado con ganas de más.

Carmen Santos 1Carmen Santos y nuestro cuestionario Proust

¿Un libro?

Es tan difícil decir solo uno… De los últimos que he leído, me gustaron mucho los cuatro libros de la saga “Dos amigas” de Elena Ferrante, en especial el segundo, “Un mal nombre”.

¿Autores favoritos?

Soy incondicional de los novelistas del siglo XIX: Balzac, Galdós, Flaubert, Stendhal y, sobre todo, Dickens y Charlotte Brontë. Para mí son los maestros indiscutibles de la novela. A pesar de los muchos experimentos literarios que se hicieron en el pasado, sobre todo en los años sesenta del siglo XX, las novelas que escribimos actualmente siguen la estructura que ya introdujeron ellos tanto tiempo atrás, aunque no sé si a nosotros nos recordarán como a ellos.

¿Dónde, cómo y cuándo sufriste por última vez el síndrome de Stendhal?

Lo sufro muchas veces cuando contemplo un paisaje hermoso, aunque nunca me he llegado a marear como el bueno de Stendhal J. Recuerdo el mar cristalino visto desde los muros de Melilla La Vieja, los viñedos teñidos de rojo y amarillo en otoño, la fachada de Nôtre-Dame de París…

¿Qué música te inspira?

Sobre todo el jazz, aunque también me emociono escuchando ópera

¿Principal rasgo de tu carácter?

La tenacidad

¿Un defecto?

Como hija única que soy, tiendo a ir a mi aire.

¿Un momento inolvidable?

Cuando el Predictor me dijo que estaba embarazada de mi hijo.

¿Un lugar?

El Monte Saint-Michel, aunque le sobran aglomeraciones de turistas.

¿Una virtud necesaria?

La honestidad.

¿Una virtud sobrevalorada?

La sinceridad, cuando es inoportuna y carente de tacto.

¿Qué no soportas en los otros?

La hipocresía y la prepotencia

¿Un personaje histórico?

No soy muy dada a admirar incondicionalmente a personajes históricos, porque detrás de sus logros siempre veo a una persona con sus virtudes y defectos, sus dudas y sus miedos, su grandeza y sus rincones de mezquindad. Pero ya que me preguntas, diré Emmeline Pankhurst. Gracias a luchadoras como ella, que se atrevieron a rebelarse contra lo establecido, ahora las mujeres podemos ejercer algo tan fundamental como el derecho al voto.

¿Qué cualidades que admiras?

La capacidad de reinventarse y salir adelante cuando todo parece perdido

¿Qué te hace cerrar un libro?

Antes lo cerraba si no me enganchaba. Desde que escribo, también dejo un libro si veo que su calidad literaria deja que desear. Me cabrea mucho.

¿Qué necesitas para decir: “Este libro es bueno”?

Que cuente una buena historia, que mantenga el ritmo, que esté bien escrito y que tenga alma para dejarme huella después de haberlo terminado.

¿Un color?

El azul.

¿Una extravagancia irrenunciable?

Me privan las gominolas, aunque no sé si esto es una extravagancia o un vicio.

¿Qué es lo que más te gusta de un hombre?

A primera vista me llama la atención el físico, pero para que un hombre me siga gustando de cerca, no basta con que esté bueno. Debe ser culto, tener sentido del humor y transmitir ternura. Y si subimos un nivel más, valoro mucho la integridad, la lealtad, la bondad y la capacidad de dejarse llevar por la pasión.

¿Estado de ánimo actual?

Todo lo optimista que permiten los tiempos que corren

¿Un lema vital?

Que la inspiración me pille trabajando.

 

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