Entrevista a Ángel A. Svoboda

Angel A. Svoboda

Entrevista a Ángel A. Svoboda

Entrevista a Ángel A. Svoboda: El artista alicantino nos concede una simpática entrevista tras publicar ‘Damned Writers’ (Editorial Bululú). Svoboda (Alicante, 1973) es director de Arte, ilustrador y diseñador gráfico formado en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Alicante. Lleva pegado al lápiz desde que tiene uso de razón y en el mar profesional del diseño gráfico desde 1.996. Su trabajo en ‘I am, I can’ lo alterna con la creación de cómics, como Secretos Arcanos (publicado en España por Dibbuks y en USA por Amigo Comics) o Malacara Jack, un webcómic en formato de tira cómica que narra las desventuras de un bandido del oeste más tonto que su caballo.

¿La idea de escribir cómo surgió este libro?

 Surge, como todo, de la necesidad.

Como ilustrador había empezado a desarrollar un estilo de dibujo vectorial con el que me sentía muy cómodo e hice algunos trabajos para clientes con personajes conocidos (Marx, Bakunin, Dalí, Picasso, Run DMC…) y pensé que podría seguir desarrollando y madurando este estilo, ideal para desarrollar personajes. Como me gusta leer, enseguida me vino a la cabeza dibujar escritores a los que venero.

Cuando empecé a recopilar nombres y a indagar un poco en sus vidas para ver cómo los podía dibujar, me di cuenta de que todos los que escogía compartían un terrible nexo en común: sus vidas fueron cortas y marcadas por la tragedia. Enseguida vi que ahí había un concepto interesante, pues da la sensación de que un artista es mejor cuanto peor es su vida y es algo que me parece injusto. Reunir un grupo de autores de ambos sexos con vidas trágicas y contar las desgracias que les tocó vivir me pareció la mejor manera de rendirles un justo homenaje. Cuando piensas en alguno de estos artistas no caes en la cuenta de que fueron personas como tú con una vida como la de cualquiera y, en este caso, parece que la realidad hasta supera la ficción. Ya que nos han dado tanto con su legado literario, qué menos que poner de relevancia su aciaga vida para que los lectores se metan en su piel y disfruten cada palabra de sus obras con conciencia. De esta manera al menos da la sensación de que su corta vida no ha sido en vano.

El prólogo de este libro corre a cargo de Fernando Mircala. ¿Cómo contactasteis y qué idea le transmitiste para que llevase a cabo este maridaje?

Conozco a Mircala desde que descubrí el primer libro ilustrado que adquirí de él (“Siniestras amadas”). Es de esos libros que, en cuanto lo ves en la estantería de la librería piensas: para mí. Sus ilustraciones con cartulinas son simplemente alucinantes y además es un magnífico escritor con un gran preciosismo literario. A partir de ahí empecé a comprar cada libro suyo que aparecía hasta que gracias a las redes sociales contacté con él y con el tiempo nos hicimos amigos. Cuando viajo a Madrid intentamos hacer un hueco para vernos. Por otra parte, Fernando representa plenamente el ideal romántico literario por su manera de entender la vida y por el tipo de obras que realiza, además de ser un auténtico fanático de Poe. La proposición salió de manera natural y ambos estamos encantados. De hecho, me sorprendió gratamente lo bien que captó la propuesta conceptual del libro. Todo un placer y un honor, sin duda.

Háblanos del orden en el que aparecen las y los autores ‘malditos’. Sí que es reseñable esa paridad entre ellas y ellos.

Desde el principio tuve claro que quería alternar hombres y mujeres y que no quería seguir el orden alfabético, sino más bien establecer cierta arbitrariedad poniendo cerca, eso sí, a aquellos que de una manera u otra están relacionados. Ya sea porque fueron amantes, amigos, conocidos o incluso algunos casos en los que han traducido obras unos de otros.

Háblanos de las ilustraciones, del trazado y su aportación a la caracterización de los personajes a través de elementos muy definidos, de tu estilo que has mantenido desde la portada. Tengo entendido que te has encargado de todo el proceso de creación y acabado de la obra.

En efecto, me he encargado de escribir, ilustrar y diseñar. Vamos, el clásico yo me lo guiso, yo me lo como. Como diseñador e ilustrador siempre me ha interesado la síntesis gráfica. Es decir, contar mucho con la menor información gráfica. De este modo, con los años he ido desarrollando un estilo de ilustración basado en el uso de formas geométricas y con austeridad de uso del color que me permite realizar personajes reconocibles con unos pocos elementos geométricos que están en la ilustración sin robar protagonismo a la figura en sí. Quiero decir, que aunque hay círculos, óvalos, cuadrados, etc. éstos no prevalecen sobre el personaje representado. Si alguien lee estas líneas y se para a observar las ilustraciones del libro descubrirá de lo que hablo. Es un estilo que me permite, además, simplificar hasta el punto de representar de manera muy sencilla y básica a alguien, o añadir cierto grado de detalle y depuración, como es el caso de las ilustraciones del libro, para darle un mayor grado de realismo dentro de la síntesis.

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