Entrevista a Sonsoles Ónega

'Después del amor' adquirida por Mediaset España

Sonsoles Ónega

Sonsoles Ónega. Entrevistamos a Sonsoles Ónega de visita promocional con su última novela ‘Después del amor’ (Planeta). Sonsoles Ónega (Madrid, 1977) ha desarrollado su carrera profesional en distintos canales de televisión. Con ‘Después del amor’, su quinta novela, ha obtenido el prestigioso premio Fernando Lara de novela 2017, que ya obtuvieron en ediciones anteriores Paloma Sánchez-Garnica, Antonio Garrido o Marta Robles. Hay que decir que Sonsoles Ónega  con su primera incursión literaria, ‘Calle Habana, esquina Obispo’ obtuvo en 2004 el III Premio Letras de Novela Corta.

P.: ¿Por qué la ha titulado ‘Después del amor’ aunque se presentó al certamen con el título ‘Las palabras del amor’?

R.: Bueno, porque hay un después detrás de esta historia. Porque hay una deuda que pagan no solo los que disfrutan de este amor, sino los que lo ‘padecen’. Carmen Trilla dejó una factura de amor, y de desamor, y de ausencia y de vacío. Y todo esto las hijas lo han llenado con amor. En cualquier caso, creo que el título de la novela es una invitación a que el lector descubra qué hay después del amor. Porque hay respuestas universales para esa pregunta: ¿qué hay después del amor? Yo me lo he preguntado muchas veces también, ¿qué hay después del amor?

P.: Esto me recuerda al principio de la novela de Anna Karenina.

R.: Sin duda, el arranque de Anna Karenina cuando decía que todas las familias felices se parecen entre sí y las infelices son desgraciadas en su propia manera.

P.: La historia que cuenta en ‘Después del amor’ está basada en hechos reales. Dado que le llegó de la mano de un familiar de la protagonista, ¿qué fue lo más difícil a la hora de terminarla y saber que la leerían?

R.: La han leído una vez convertida en libro. Desde que ellas, (las hijas de Carmen Trilla), me la contaron hace ahora tres años hasta ahora me han dado libertad absoluta para escribirla. Su única preocupación era llegar vivas para leerla porque claro, los años no pasan en balde.

Lo más difícil fue ser fiel con los hechos, con lo que realmente sucedió en la historia, ser muy honrada con la participación que el personaje tuvo en esos hechos. Y luego la enorme responsabilidad que tienes al poner palabras y sentimientos a personajes que han vivido y que tienen descendencia para leerlo. Indudablemente, la novela está protagonizada por Carmen y Federico Escofet, pero las hijas de Carmen tienen también un papel prominente porque son también conductoras de este amor, sufridoras de esta historia. Me daba un poco de vértigo a la hora de atinar, de colocar situaciones y sentimientos que yo no sé si existieron. Date cuenta de que esta historia está basada en hechos reales sí, son ciertos, sí, pero cada capítulo está ficcionado.

Han sido tres años apasionantes para mí, quizá han sido un poco de angustia para ellas, con la duda de si podrían leerla, pero lo primero que hice después de salir del Real Alcázar de Sevilla, cuando premiaron la novela, fue mandar un mensaje a la nieta de Carmen, que es una mujer de edad madura, diciéndole que la historia había sido premiada y que a partir de ahora dios proveería.

P.: Sin duda estamos ante una novela de personajes. Cobran un papel importante  a la hora de tejer la historia los secundarios… la Manola, Tomas o Soledad.

R.: Efectivamente, es una novela de personajes, y aunque tiene un marco histórico muy concreto, yo no podía abstraerme de él porque la historia, los hechos, moduló el amor, y talló en cierto modo el carácter de Carmen.

Estoy segura de que Carmen no sabía de lo que era capaz de hacer hasta que la historia la puso en el precipicio de tomar decisiones. Pero es sin duda una novela de personajes.

A mí me interesaba todo ese abanico de personajes del que las hijas me hablaran, poder retratarlos realmente bien, dotarlos de veracidad, de verosimilitud, que fueran creíbles, que se acercaran al lector. Cada lector encontrara, creo yo, un perfil con el que se encontrará identificado, porque los hay de todo tipo. Los que has citado son a los que yo más cariño tengo y por el orden que has dicho.

La Manola se convirtió en la conciencia de Carmen, y me pareció además que es muy literario, y a mí me interesa mucho personalmente cómo Carmen rompe la barrera de clases, cómo una criada se puede convertir en la confesora o incluso en la conciencia de la señora.

Tomás llegó a atesorar el secreto de esa familia, porque lo vio, los descubrió. Y luego el personaje de Soledad, que primero la conecta a ella con la realidad y, segundo, porque enfatiza la amistad todo eso que es tan vigente hoy en día.

Palabras clave:

Sonsoles Ónega

Después del amor

Premio Fernando Lara de novela

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